Te he cogido caperucita!


Nueva visión de los cuentos tradicionales, divertida y emocionante aventura donde hay caperucitas feroces, cerdos armados hasta los dientes, gatos atracadores, vampiros, Frankensteins, e incluso un lobo de quien no te puedes fiar demasiado.
Los personajes de los cuentos populares se enredan, para hacer una historia diferente en clave de humor.

Esta obra de teatro resulta adecuada para lectores a partir de diez años y también para todas aquellas personas dispuestas a recrear, jugar y divertirse con cuentos clásicos y con algún otro asunto como es la publicidad.
Como otras obras del autor, la lectura que nos ocupa requiere un conocimiento extenso de los cuentos clásicos para entender y participar de la recreación; para entrar en un juego gamberro de humor y locuras que permiten al lector no sólo ser el receptor de la historia, sino también participar del juego convirtiéndose al mismo tiempo en creador y emisor de nuevas historias.

Argumento

A partir de una caprichosa selección de personajes de cuentos tradicionales, Carles Cano compone cinco escenas llenas de sorpresas estableciendo relaciones sin pies ni cabeza entre los personajes elegidos, que van enconrándose en el corazón de un bosque clásico, de cuento, donde se desarrolla la acción. Entre escena y escena, el lector se verá sorprendido por los correspondientes cortes publicitarios.

La estructura de la obra es totalmente simétrica. Un prólogo abre la puerta de la historia y un epílogo la cierra. En ambos aparecen dos únicos personajes que no participan en el resto de la obra. Se trata de un personaje masculino y anciano y de un personaje femenino y joven. Juntos presentan y despiden la obra.
Entre prólogo y epílogo se desarrollan en un único acto cinco escenas ambientadas en el bosque. Entre las escenas hay, intercalados, cuatro espacios publicitarios con los correspondientes anuncios, protagonizados por otros personajes diferentes, que también están relacionados con cuentos o historias clásicas.

El tema central de la obra gira en torno a los cuentos de tradición oral y otras historias clásicas. En cada parte de la estructura de la obra se le matizan aspectos diversos.
En el prólogo y en el epílogo, el autor da a entender que dos puntos de vista diferentes no tienen por qué excluirse mutuamente. Siempre resulta más interesante aceptar y respetar posturas distintas de forma que se enriquezcan mutuamente en lugar de anularse. Y estas dos posturas distintas se refieren, precisamente, a la actitud ante la lectura y la interpretación de los cuentos.
Con respecto a las escenas de la obra y los anuncios con los que se alternan, el asunto es el juego de la transgresión ingeniosa que provoca el humor. Sin embargo, mientras el autor hace humor con los personajes y recursos de los cuentos, utilizándolos como materia prima del juego, añade otro asunto: se ríe de la publicidad utilizando un tono irónico de ridiculización.
Personajes
En el prólogo y el epílogo, Están los dos personajes mencionados. El viejo narrador, con un libro grueso de cuentos tradicionales entre las manos y envuelto en una atmósfera de calidez, hace el perfil del narrador clásico, dispuesto a contar alguna de esas mágicas historias que siguen vivas viajando a través de los siglos. La Directora de Tele Clinc interrumpe el narrador para imponer su propuesta: ofrecer una versión moderna de plató televisivo que lanza la tradición por la ventana. Sin embargo, en el epílogo, y a pesar de las apariencias, ambos personajes terminan acercando sus puntos de vista y fusionándolos, ya que sin la tradición no hay modernidad posible.
Los personajes de las escenas son diferentes.

  • La abuela aparece al terminar la primera escena y también al final del epílogo. Esta anciana, como el narrador, se muestra igualmente desconcertada ya que, sabedora de su destino final, que consiste en ser engullida por un lobo como manda la tradición, no puede creerse tanto despropósito.
  • El Guardia es el único personaje de la obra que no pertenece a ningún cuento. Es una figura distorsionada que pretende imponer una autoridad ridícula sin lugar a dudas.
    Caperucita, contrariamente a su perfil clásico, se nos presenta como una niña resuelta, descarada, pícara y coqueta. No está dispuesta a dejarse embaucar por nadie, por muy feroz, autoritario o amenazante que se muestre.
  • El Lobo, podría decirse que de feroz tiene bien poco. Constantemente acusado por unos y otros, se muestra pacífico, acobardado, maleable y algo torpe. El Gato con botas, en cambio, es un bandolero astuto que, garra armada, se dedica a apropiarse de cualquier botín con forma de bota que se cruce en su camino.
  • El Cerdo es el superviviente del cuento de los tres cerditos, el cerdito trabajador. Ahora, sin embargo, aparece vagando por el bosque, dispuesto a vengar la muerte de sus hermanos.
    Los anuncios,
  • El Príncipe se presenta como el romántico príncipe azul de los cuentos, rescatador de damiselas caídas en desgracia.
  • A Blancanieves le importa poco su héroe salvador porque, recién resucitada, toda su atención está puesta en la mancha que se acaba de descubrir al vestido.
  • Frankie es el representante de una clínica de cirugía estética de estética poco convencional.
  • Cenicienta aparece como una verdadera obsesiva de la limpieza.
  • Finalmente, Drácula resulta ser un vampiro que no se dedica precisamente a chupar sangre.

Sugerencias didácticas

1. Una vez leída la obra, es interesante hacer un repaso y confeccionar un listado de los cuentos tradicionales a los que hace referencia el autor. Pero atención, porque también se hace alusión a uno que no está representado por los personajes, y también hay personajes que no pertenecen a cuentos tradicionales.
A continuación, pida que comparen las diferentes versiones que puedan conocer los cuentos recogidos en la lista.

2. Los cuentos de tradición oral son tan antiguos que no conocemos el origen. A lo largo de los siglos y muchísimo antes de que existiera el cine, se fueron transmitiendo con ligeras variaciones. No aparecieron por escrito hasta que personas que estaban interesadas, como Charles Perrault o los hermanos Grimm, decidieron transcribir las versiones que se conservaban en sus respectivas épocas y países que no acabaron cayendo en el olvido. Es así que, para descubrir estas primeras versiones, conviene buscar los libros de cuentos de otros recopiladores. Se puede hacer una comparación interesante: leer la versión de Caperucita de Perrault (Francia) y compararla con la que transcribieron dos siglos más tarde los Hermanos Grimm (Alemania).
También puede resultar sorprendente la versión de Cenicienta hecha por los Grimm.

3. Hace ya varias décadas, el cantautor Jaume Sisa, compuso una canción que se hizo muy popular: "Cualquier noche puede salir el sol». En esta canción, Sisa menciona un largo listado de personajes de cuento, de la literatura clásica infantil, de la tradición popular, el cine y los tebeos. Haga una audición de la canción en clase. Por grupos, el alumnado debe escoger unos cuantos personajes. Con los personajes elegidos, cada grupo inventa un relato con el fin de dramatizarlo.
Conviene recordar que, para que una historia sin pies ni cabeza sea sorprendente y divertida, es necesario conocer bien la versión tradicional y extraer recursos que tengan cierta lógica.

4. Con los mismos personajes elegidos u otros, también se pueden crear, por grupos, breves spots publicitarios y dramatizarlos. Que anunciaría Pulgarcito, el Lobo Feroz o la Bella Durmiente? Y Pinocho o Peter Pan?
En esta ocasión hay que tener claro el perfil del personaje clásico y fijarse en las claves más características de los anuncios del tipo de aquel que se quiera inventar.

5. En la cuarta escena de Te he pillado Caperucita! los personajes inventan una canción fúnebre en memoria del difunto cerdito convertido en morcillas. Componen estrofas de cuatro versos con rima a las que van intercalando una vuelta. Si los alumnos se fijan en las del libro, pueden intentar componer unas estrofas con vuelta en homenaje a la difunta bruja de Hansel y Gretel, a la madre de Blancanieves, al Lobo que muere con la barriga llena de piedras ...

6. La quinta y última escena de la obra comienza sin que los personajes sepan muy bien cómo llegar al desenlace de la historia. «No sabemos cómo acabó», dice el Lobo. Charlando unos con otros, consiguen llegar a acuerdos para construir un final.
Organizados en grupos, los niños y niñas también pueden llegar a acuerdos para inventar finales diferentes partiendo del comienzo de esta escena de la obra.

7. Huelga decir que Te he pillado Caperucita! es una obra de teatro concebida para ser representada, por lo que, si los niños y niñas lo quieren intentar, vamos! Habrá que hacer reparto de papeles, diseñar y crear decorados y vestuario, nombrar un apuntador o apuntadora, organizar las sesiones de ensayo ... Hay trabajo para dar y vender. Con una búsqueda en Internet, encontrará algunos ejemplos de representación de esta obra.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Esto sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.